La mirada de la mujer en la evaluación del cuerpo femenino


Las investigaciones muestran que cuando las mujeres heterosexuales observan el cuerpo de otras mujeres, tienden a pasar una mayor cantidad de tiempo mirando las cinturas, caderas y pechos, como si evaluaran cuánto atraerían a los hombres.


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Dicha afirmación es consistente con la "teoría de la selección de pareja", la cual argumenta, entre otras cosas, que las mujeres han desarrollado estrategias para monitorear potenciales rivales en el amor. Sin embargo, los psicólogos están interesados en este tema, no sólo desde una perspectiva evolutiva, sino también porque las mujeres que se sienten insatisfechas con sus cuerpos y que son vulnerables a desarrollar trastornos alimentarios, pueden estar especialmente ocupadas comparando su cuerpo con otros y, potencialmente, exacerbando sus ansiedades.

Algunos estudios sugieren que las mujeres con insatisfacción corporal y/o trastornos alimentarios prestan demasiada atención a los cuerpos de las mujeres delgadas.
Sin embargo, no se sabe mucho acerca de cómo las mujeres sanas y confiadas se comportan cuando miran a otras mujeres, ni si su atención está influenciada por los sentimientos sobre sus propios cuerpos.


La investigación

Un grupo de investigadores de la Universidad Lincoln (Reino Unido) solicitó a 33 mujeres heterosexuales participar del estudio. A todas ellas se les colocó un equipo de rastreo ocular mientras observaban mujeres de diferentes tallas corporales, desde la 6 hasta la 18. La talla 6 de Reino Unido equivale a la 34 de Europa y a la 2 de Estados Unidos, mientras que la 18 es equivalente a la 46 y 14 respectivamente. Las modelos usaron tanto ropa ajustada como suelta.

En un cuestionario anterior las participantes calificaron el nivel de satisfacción con sus propios cuerpos (separado por cara, cintura, pecho, cadera, brazos y piernas), además lo investigadores también registraron el índice de masa corporal (IMC) y el talle de las prendas que vestían.


En general, las participantes pasaron más tiempo mirando la cintura y las caderas de las modelos. En segunda posición, pasaron la misma cantidad de tiempo mirando la cabeza, el pecho y las piernas, y en menor medida, los brazos.

En cuanto a las calificaciones de atractivo, las participantes calificaron a las modelos más delgadas como más atractivas y las mujeres de la talla 18 como menos atractivas. Pero "más delgado no es necesariamente más atractivo", señalaron los investigadores, ya que el talle 6 fue calificado como menos atractivo que el 8, 10 y 12. Las participantes dieron a las mujeres más delgadas las mismas clasificaciones de atractivo independientemente de si llevaban ropa ajustada o suelta, pero calificaron a las mujeres de talle 12 y mayores como más atractivas si llevaban ropa ajustada que cuando llevaban ropa suelta.

Sin embargo, no hubo relación entre la satisfacción corporal de las participantes y las cantidades relativas de tiempo que pasaron mirando las modelos que consideraban más o menos atractivas. Esto puede ser debido a que las participantes eran en general confiadas de sus propios cuerpos y tenían, en promedio, un IMC saludable. A pesar de ello, en estudios anteriores sí se había podido observar un claro sesgo de visualización en mujeres con baja satisfacción corporal y trastornos de alimentación.

No obstante, las participantes de la investigación actual que reportaron menor satisfacción con alguna parte en particular de sus cuerpos, cuando miraban a las modelos, cuanto menos satisfacción sentía con esa zona, más la observaban en las modelos. Por el contrario, cuanto más satisfechas estaban con un área de su cuerpo, menos tendían a mirarla en las modelos. Es decir, la autosatisfacción con una zona del cuerpo significa que la necesidad de comparar esa región se reduce.

Independientemente de sus índices de satisfacción corporal, los investigadores también encontraron un patrón general para las participantes con pechos más pequeños: pasaron menos tiempo mirando el área del pecho de las modelos. Parece que tener un tamaño más pequeño de pechos puede resultar en una evitación inconsciente de ver esa área en otras mujeres, posiblemente para preservar la autoestima. Pero también se encontró lo contrario: las mujeres con IMC más alto pasaron más tiempo mirando las piernas de las modelos delgadas, lo opuesto a un hábito protector. Según los autores, las comparaciones ascendentes ocurren cuando hay un intento de mejora saludable.

Para terminar, quizás algunos lectores puedan sentir que una investigación de este tipo corre el riesgo de alimentar la tendencia de nuestra cultura a objetivar el cuerpo de las mujeres. En su defensa, el estudio ha destacado varios patrones interesantes en cómo ellas ven y valoran los cuerpos de otras mujeres, cada uno de los cuales podría ser seguido por otra investigación futura para potencialmente mejorar la comprensión de cómo y por qué, para algunas personas, la insatisfacción corporal puede convertirse en un problema psicológico serio.


Referencia:
http://link.springer.com/article/10.1007/s00426-015-0726-1



¿Por qué no hacemos lo que sabemos que nos hace felices?


Lograr y mantener la felicidad puede ser difícil, especialmente cuando las personas no participan de actividades que saben que la facilitan.


mirar tv

Muchas personas, sobre todo en los países desarrollados, tienen una vida relativamente cómoda, sin embargo, no se sienten felices. Algunos investigadores del comportamiento humano manifiestan que este fenómeno se debe, en parte, a que los individuos pasan demasiado tiempo libre en actividades pasivas, como mirar televisión, navegar por Internet, etc. en lugar de involucrarse en tareas activas y psicológicamente exigentes como cocinar, realizar ejercicios físicos o desarrollar alguna actividad artística. Es decir, tareas que permiten la oportunidad de experimentar el flujo energético, esa coyuntura en la que nuestras habilidades se satisfacen con las exigencias del desafío.


Las actividades dinámicas requieren reglas, competencia y una cierta inversión de energía; se ha demostrado que este tipo de tareas promueven la felicidad en el largo plazo, mucho más que las actividades pasivas de baja o nula inversión energética.

Un nuevo estudio publicado en el "Journal of Psychology" examina esta cuestión. ¿Nos damos cuenta de que perseguir actividades más activas y desafiantes nos hará más felices en el largo plazo? Si es así, ¿por qué entonces optamos por gastar tanto tiempo libre en actividades que son agradables en el momento, pero poco probable que nos traigan una felicidad duradera?


La investigación

A través de dos estudios relacionados, investigadores de la Universidad de Colorado encuestaron a unas 300 personas (ambos sexos, edad promedio 34 años) que visitaban asiduamente sitios como Amazón Mechanical Turk, es decir, webs que promueven realizar diferentes actividades, algunas pasivas, como ver películas o escuchar música y otras activas como realizar actividades artísticas, por ejemplo, pintar.

Específicamente, los participantes debían valorar lo agradable, esforzado o desalentador que consideraban realizar determinadas actividades, así como la frecuencia con la que participaban en algunas de ellas en una semana normal. Los participantes también debían identificar las actividades que consideraban más y menos conducentes a una felicidad duradera.

Hubo un patrón claro en las respuestas de los participantes: identificaron a las actividades de más actividad física como más asociadas con la felicidad duradera, pero dijeron que pasaron mucho más tiempo en actividades pasivas, basadas en la relajación, como mirar la televisión.

Analizando sus otras opiniones, el factor clave que parecía disuadir a los participantes de participar en actividades más dinámicas, es que tienden a ser vistas como particularmente desalentadoras y menos agradables, a pesar de estar asociadas con una felicidad duradera. Cuanto más desalentadora era una actividad, menos se emprendía (por el contrario, y para sorpresa de los investigadores, el esfuerzo percibido de la actividad no parecía ser un impedimento).

Los autores consideran a esto como una paradoja de la felicidad: sabemos qué tipo de actividades nos traerán una felicidad duradera, pero porque las vemos como desalentadoras o menos agradables (en el momento) elegimos pasar mucho más tiempo haciendo actividades pasivas en nuestro tiempo libre.


Referencia:
http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17439760.2017.1279209