Estados de flujo y creatividad


Cuando se trata de creatividad, hay dos hechos que son claros. Primero, es una habilidad indispensable que necesitamos para prosperar en la vida. Segundo, la mayoría de las personas no tienen idea de cómo entrenarla.


flujo creatividad

Técnicamente, el flujo se define como un estado óptimo de la conciencia donde mejor nos sentimos y realizamos nuestros mejores esfuerzos. En el estado de flujo la concentración llega a estar tan centrada que nuestro sentido del 'yo' desaparece por completo. Y lo más importante, todos los aspectos del rendimiento están muy aumentados, incluido el rendimiento creativo.

En una reciente serie de estudios en Australia, 40 personas debían resolver un ejercicio sumamente complicado que requería una visión creativa profunda. Nadie lo resolvió. Pero cuando el flujo se indujo artificialmente (mediante estimulación magnética transcraneal), 23 personas lograron resolverlo correctamente.
Algo destacable fue que, en los días posteriores al estudio, los individuos también mostraban altos índices de creatividad. Esto quiere decir que un estado de flujo no solo aumenta la creatividad en el momento, sino que en realidad, nos habilita para ser más creativos en el mediano o largo plazo.


¿Cómo funcionan los estados de flujo?

El flujo es el producto de profundos cambios en la función cerebral normal. En dicho estado, nuestras ondas cerebrales se mueven rápidamente dentro de las ondas Beta, mucho más rápido que en el nivel normal de vigilia, convergiendo además en un movimiento más lento hacia el límite de las ondas Alfa y Theta.
Las ondas Alfa se asocian con soñar despierto, un estado en el que podemos ir de un pensamiento a otro sin mucha resistencia. Por su parte, las ondas Theta se evidencian justo antes de quedarnos dormidos, en esa brecha donde las ideas se combinan de una manera radical.

Pero las ondas cerebrales son sólo el comienzo, el flujo también es causado por "hipofrontalidad transitoria", es decir, la desactivación temporal de la corteza prefrontal.
La corteza prefrontal es la parte del cerebro que alberga la mayor parte de nuestra información cognitiva, esta es la razón porque el sentido del 'yo' desaparece en el flujo.
Esto tiene enormes consecuencias para la creatividad. Por ejemplo, la corteza prefrontal dorsolateral, la parte del cerebro encargada de autocontrol y el impulso, queda desactivada. Al igual que el córtex prefrontal dorsolateral, nuestro crítico interno, la voz de la duda. Como resultado de esto, estamos mucho menos críticos y más osados. Dicha condición aumenta notablemente nuestra capacidad de imaginar nuevas posibilidades.

Por último, durante el flujo, el cerebro libera una enorme cascada de neuroquímicos. Norepinefrina, dopamina, endorfinas, anandamida, y serotonina inundan nuestro sistema. Todos estos químicos están destinados a aumentar nuestra sensación de placer, otro componente considerable para la creatividad.
Pero también, la noradrenalina y la dopamina sirven para concentrarnos mejor, aumentando las posibilidades imaginativas. Por su parte, la anandamida incrementa el pensamiento lateral, lo que aumenta nuestra capacidad para buscar soluciones mediante estrategias o patrones no estandarizados, es decir, que normalmente serían ignorados por nuestro razonamiento lógico.

En conjunto, estos cambios neuroquímicos, neuroeléctricos y neuroanatómicos en la función del cerebro nos proporcionan una detallada explicación de cómo las personas llegan a tener muy altos índices de creatividad. Pero todo esto es una consecuencia, el foco se debería situar en entrenar las capacidades de las personas para que éstas sean capaces de encontrar sus flujos creativos, la neurobiología se encargará del resto.



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