¿Por qué las personas inteligentes viven más tiempo?


La certeza de que las personas inteligentes tienden a ser más longevas está respaldada por abundante literatura científica, una de las más recientes indica que una diferencia de 15 puntos de CI (coeficiente intelectual) en la infancia o adolescencia, está vinculada a una diferencia en el riesgo de muerte del 24% en las décadas posteriores. Esta es una cifra bastante impresionante. Pero ¿cuáles son las causas?


jugando ajedrez

Un reciente estudio publicado en el 'International Journal of Epidemiology' intenta proporcionar nueva evidencia biológica para responder a esta pregunta. Pero primero, pensemos en las posibilidades. Sabemos que las personas con mayor CI tienden a ser más saludables, posiblemente porque comen mejor, se ejercitan más, son más capaces de entender un consejo de salud, tienen menos probabilidades de ser heridos en accidentes o violencia deliberada, y también porque tienden a tener mejores trabajos. Aquí, la flecha causal está apuntando desde el CI a la longevidad, es decir, los efectos de ser inteligente hacen que la persona viva más. Pero hay otras explicaciones: ¿qué pasa si tener un coeficiente intelectual más bajo es sólo un indicador de una condición de salud subyacente que es la causa real de la muerte prematura? ¿O qué pasa si los genes para tener un cuerpo más sano son los mismos genes que para tener un cerebro más saludable, y en la vía causal incide una tercera variable, es decir, la genética, tanto para el CI como para la longevidad?

Los autores del estudio, un grupo de genetistas de diversas universidades inglesas y norteamericanas, probaron esta última hipótesis, conocida como pleiotropía genética (la idea de que los mismos genes influyen en múltiples rasgos diferentes).
Ellos tomaron tres conjuntos de datos de gemelos, seleccionando en total 1312 parejas gemelas donde uno o ambos habían muerto. Luego correlacionaron las puntuaciones de CI con las duraciones de sus vidas, o esperanzas de vida para aquellos que todavía vivían.

Como se esperaba, los investigadores encontraron una correlación entre esperanza de vida y CI (r = 0,12). Es importante destacar que, comparando las correlaciones entre gemelos idénticos (que comparten todos sus genes) versus gemelos fraternales (que comparten aproximadamente la mitad), también fueron capaces de estimar la correlación genética, la superposición en los dos rasgos debido a que ambos han heredado los mismos genes. Ellos encontraron que, en general, el 95% de la correlación en el coeficiente intelectual y la longevidad se debió a la genética.

Entonces, ¿es esta una respuesta definitiva al debate sobre la conexión entre CI y mortalidad? ¿Esto demuestra que quizás la longevidad no se deba a factores cambiantes del estilo de vida, pero sí a algún tipo de "integridad genética" que subyace detrás de vidas más largas?


Pleiotropía biológica y mediada

La parte importante está en la frase "debido a la genética". En un artículo de la revista 'Nature Reviews Genetics', la genetista Nadia Solovieff y sus colegas describieron todos los posibles mecanismos causales que podrían hacer dos rasgos genéticamente correlacionados. Ellos hicieron una distinción crítica entre pleiotropía "biológica" y "mediada". La primera es la deducción "obvia", que los mismos genes causan tanto la inteligencia como la longevidad.
Pero la última posibilidad es que las variables sólo parecen estar genéticamente correlacionadas, porque los genes causan un factor, que luego provoca el otro. Es decir, si los genes causan inteligencia, y la inteligencia (a través de opciones de estilo de vida, etc.) causa una vida más larga, todavía veríamos la misma correlación genética, incluso si esos genes no tienen un efecto directo en la vida misma. Si es cierto, esto todavía sería pleiotropía: los genes vinculados a la inteligencia están teniendo un efecto indirecto en la longevidad. Sin embargo, como reconocen los autores en su artículo, esta interpretación de "pleiotropía" significaría que aún no tenemos evidencia concluyente para la idea genética de un "sistema integrado".

Entonces, ¿cómo discernir entre estas dos posibles explicaciones de correlación genética? En el trabajo, los autores sugieren estudiar a animales no humanos (para los cuales la literatura sobre la capacidad cognitiva está creciendo rápidamente) donde es posible controlar más fácilmente los factores de "estilo de vida", aislando así cualquier efecto directo potencial de los mismos genes, tanto para la inteligencia y la longevidad. Realmente, sin embargo, podríamos tener que esperar hasta que tengamos una larga lista de genes que están confiablemente ligados a la inteligencia humana. Si conociéramos un buen número de ellos, podríamos probar si también influyen en la salud y la duración de la vida, si lo hicieran, esto sería evidencia de verdadera pleiotropía biológica. Sabríamos entonces que el vínculo entre el CI y la esperanza de vida se reduce a que algunas personas simplemente ganan la lotería genética, más que a factores de estilo de vida que cualquiera de nosotros podría cambiar.


Referencias:
https://academic.oup.com/ije/article-lookup/doi/10.1093/ije/dyv112
http://www.nature.com/nrg/journal/v14/n7/abs/nrg3461.html



Publicidad y hábitos culturales: las hipótesis espejo o molde


¿Qué papel juega la presencia de estereotipos de género en la publicidad? Una investigación lo analiza mediante anuncios de periódicos de dos países europeos muy diferentes en valores culturales y de igualdad de género: Italia y Países Bajos.


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Para realizar dicho estudio, dos psicólogos de la Universidad de Turín, Stefano Tartaglia y Chiara Rollero, examinaron todas las ediciones de junio de 2014 de los tres periódicos más importantes de Italia y los tres más importantes de Países Bajos. Lo que incluyó todos los anuncios gráficos que retrataban al menos a un hombre o a una mujer.

De este modo, se recopilaron 1164 anuncios. Los mismos contenían un total de 1666 personas, 740 hombres y 488 mujeres en los anuncios italianos y 236 hombres y 202 mujeres en los anuncios holandeses.


¿Por qué Italia y Países Bajos? Los autores consideraron que son bancos de prueba interesantes. En el contexto de Europa, los dos países difieren considerablemente en cuanto a determinados valores culturales. Se dice que Italia es una nación donde se valora el logro, la intrepidez y las recompensas materiales del éxito. Asimismo, Holanda es una nación que tiende a valorar más la cooperación, la modestia y el cuidado de los menos afortunados.

La investigación

Los investigadores clasificaron a cada persona de cada anuncio en términos de dos variables: el papel representado y el grado de sexualización.
Es sabido que en los avisos publicitarios los hombres suelen aparecer en roles ocupacionales y las mujeres en papeles más decorativos. Así que esperaban encontrar lo mismo, pero principalmente en los anuncios italianos.
Y así fue, los hombres italianos eran más propensos a ser representados en un rol de trabajo o profesional. Mientras que las mujeres eran más proclives a ser representadas en un papel no funcional, decorativo o en una actividad de ocio.

Pero sorprendentemente, el patrón en los anuncios holandeses era casi idéntico al de los italianos. Más hombres que mujeres fueron mostrados en una función activa, mientras que más mujeres que hombres eran mostradas en un papel decorativo pasivo.

¿Qué ocurrió con la sexualización? Tanto en los periódicos italianos como en los holandeses, las mujeres eran más propensas que los hombres a ser representadas sexualmente, es decir, ser físicamente atractivas, estar con poca ropa o en poses sugerentes. La diferencia de género en los anuncios italianos era especialmente grande, pero incluso en los anuncios holandeses las mujeres eran sexualizadas mucho más que los hombres.

Hipótesis A, la hipótesis del espejo. ¿Refleja el contenido publicitario los valores, las normas y las creencias de una sociedad?

La respuesta parece ser sí en Italia pero no en los Países Bajos. La mayoría de los ciudadanos holandeses respaldan la igualdad de género, pero ese valor no se refleja en los anuncios de los periódicos. Las mujeres en sus anuncios a menudo se retratan como objetos sexuales y/o decorativos.

Hipótesis B, la hipótesis de moldeo. ¿El contenido publicitario es formador de los valores, las normas y las creencias de una sociedad?

En el caso de Italia, la respuesta es tal vez. Porque, por ejemplo, quizás las mujeres italianas trabajan menos fuera de casa debido a como son representadas en las pautas publicitarias. Pero tal vez se queden en casa por otras razones. No se puede decir más que eso porque los análisis de contenido son notoriamente incapaces de determinar si la asociación positiva entre dos variables es el resultado de una relación causal o algo más.

En el caso de los Países Bajos, sin embargo, los datos cuestionan claramente la viabilidad de la hipótesis de "moldeo". Contrariamente a lo que ocurre en Italia, los hombres y las mujeres holandeses trabajan fuera de casa en igual proporción, a pesar de lo que se representa en los anuncios de periódicos.

El punto se puede hacer aún más contundente. Por ejemplo, el 56% de los jueces de los Países Bajos son mujeres. También ellas son muy importantes en los cuerpos policiales. Sin embargo, la asociación de la mujer con la justicia o ecuanimidad fue igual a cero en la publicidad holandesa.

Para terminar y parafraseando a Freud, "a veces un anuncio es sólo eso, un anuncio. No refleja nada y no moldea nada. Sólo trata de vendernos algo".


Referencia:
http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0022022115597068



¿Por qué los hombres engañan a las mujeres que aman?


Después de casi tres décadas de trabajo con matrimonios diezmados por la infidelidad, el psicólogo y especialista en relaciones de pareja Robert Weiss, ha escrito un libro sobre la infidelidad masculina. Veamos algunas partes interesantes de dicho trabajo.


pareja

Como profesional, encuentro fascinantes la mayoría las razones que utilizan los hombres que engañan para justificar sus infidelidades. Ya que casi todas estas razones implican que el engaño era la única solución lógica a problemas de la relación, incluso a otros problemas de la vida diaria. A menudo me encuentro pensando "Claro, el engaño es una opción, pero sólo una entre muchas. ¿Qué te parece si hablas con tu pareja acerca de lo que estás sintiendo y cómo los dos podrían ser capaces de crear una relación más satisfactoria? ¿No sería mejor que mentir y manipular a una mujer que realmente te importa?"

Pero la mayoría de los hombres que engañan no tienen este tipo de visión, sino que tienden a minimizar, racionalizar y justificar su comportamiento con declaraciones como:

"Cada hombre quiere tener sexo con otras mujeres. Y cuando surge la oportunidad, hay que aprovecharla."

"Es un imperativo biológico del hombre tener relaciones sexuales con tantas mujeres como pueda. ¿Por qué debo ser diferente?"

"Si tuviera suficiente (o mejor) sexo en casa, no tendría que recurrir a esto."

"No estoy haciendo nada que la mayoría de mis amigos no hacen."

"Si mi esposa no hubiera aumentado tanto de peso ni siquiera habría pensado en ir a otro lugar."

"Si mi trabajo no fuera tan estresante, no necesitaría la liberación que obtengo con otra persona."

En el mundo de la terapia tenemos un nombre para este tipo de razonamiento, lo llamamos negación. Desde la perspectiva de la psicoterapia, la negación es una serie de mentiras internas que hacen que los comportamientos cuestionables parezcan correctos (en su propia mente). Típicamente, cada uno de estos engaños es apoyado por una o más racionalizaciones, cada una reforzada por aún más falsedades. A los ojos de un observador imparcial la negación de un hombre que engaña suele parecer tan sólida como un castillo de naipes, sin embargo, estos hombres obstinadamente insisten en que su razonamiento es sólido.

Esto, por supuesto, plantea la pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué los hombres engañan? ¿Y por qué a veces siguen engañando después de ser atrapados, incluso ante consecuencias profundamente no deseadas como el divorcio, la pérdida de contacto con sus hijos, pérdida de posición social y cosas por el estilo?

La verdad del asunto es que toda clase de dinámica puede jugar en la decisión de un hombre de participar en la infidelidad. Generalmente, sin embargo, su opción de engañar es impulsada por uno o más de los siguientes factores:


Inmadurez: Muchos hombres no tienen demasiada experiencia en relaciones comprometidas. También ocurre que no entienden plenamente que sus acciones tendrán inevitablemente consecuencias y creen que está bien tener aventuras sexuales. Piensan en su compromiso como una chaqueta, que puede ponerse o sacarse a su gusto, dependiendo de las circunstancias.

Inseguridad: Puede sentirse demasiado viejo, no lo suficientemente guapo, ni lo suficientemente rico, ni lo suficientemente inteligente, etc. Una asombrosa cantidad de engaños masculinos están ligados a distintas crisis de la vida. Para reforzar su ego, el hombre busca la aprobación en otras mujeres, como una forma de sentirse deseado.

Confusión acerca del compromiso: Algunos hombres interpretan mal la diferencia entre la atracción al principio de la relación y el amor a largo plazo. No entender que el impulso neuroquímico del romance temprano se reemplaza con el tiempo por formas de conexión menos intensas pero, en última instancia, más significativas.

Adicciones: Un problema con el alcohol y/o drogas generalmente afecta la toma de decisiones, lo que resulta en decisiones sexuales lamentables. O tal vez un problema como la adicción sexual, lo que significa que compulsivamente se dedique a satisfacer sus fantasías sexuales como una manera de adormecer y evitar los problemas de la vida diaria.

Deseo de finalizar la relación, versión 1: Él puede querer terminar su relación actual. Sin embargo, en lugar de simplemente decirle a su pareja que está descontento y quiere romper el vínculo, la engaña y la obliga a ella a hacer el trabajo sucio.

Deseo de finalizar la relación, versión 2: Puede que desee poner fin a su relación actual, pero no hasta que tenga otra pareja. Así que prepara el escenario para su próxima relación mientras está en la primera.

Falta de apoyo social masculino: Al iniciar una relación, muchos hombres subestiman la necesidad de camaradería y apoyo de sus amistades masculinas, esperando que sus necesidades sociales y emocionales sean satisfechas por la nueva pareja. Cuando esto inevitablemente fracasa, buscan que dichas necesidades se cumplan en otro lugar.

Abuso en la niñez: Puede estar repitiendo o respondiendo a un trauma de la infancia no resuelto, al abuso emocional, al abuso físico, al abuso sexual, etc. En tales casos, sus heridas de la niñez han creado problemas que lo dejan poco dispuesto a comprometerse completamente con una persona. También podría estar utilizando la excitación y la distracción de la infidelidad sexual como una forma de auto-aliviar el dolor de estas viejas heridas no cicatrizadas.

Egoísmo: Es posible que su consideración primordial sea para sí mismo. Por lo tanto, puede mentir y guardar secretos sin remordimiento o arrepentimiento, siempre y cuando obtenga lo que quiere. Es posible que nunca haya querido ser monógamo. En lugar de ver su voto de monogamia como algo natural en una relación comprometida, lo ve como algo que hay que evitar.

Cualidad de único: Puede sentir que es diferente y merece algo especial que otros hombres no pueden. Las reglas usuales simplemente no se aplican para él, por lo que es libre de recompensarse fuera de su relación cuando quiera.

Impulso sin restricciones: Es posible que nunca haya pensado en engañar a su pareja hasta que se presentó de repente una oportunidad. Entonces, sin siquiera pensar en lo que la infidelidad podría hacer a su relación, lo hizo.

Expectativas poco realistas: Puede sentir que su pareja debe cumplir con todos sus caprichos y deseos (sexuales o no), independientemente de cómo se sienta en un momento determinado. No entiende que ella tiene una vida propia, con pensamientos, sentimientos y necesidades que no siempre lo involucran. Cuando esas expectativas no se cumplen, busca la satisfacción externa.

Venganza: Puede engañar como forma de venganza. Está enojado con su pareja y quiere hacerle daño. En tales casos, la infidelidad está destinada a ser vista y conocida. El hombre no se molesta en mentir o mantener en secreto su engaño porque quiere que su pareja sepa sobre ello.


Para la mayoría de los hombres, no hay un solo factor que conduce a la decisión de engañar. Y a veces las razones para la infidelidad evolucionan con el tiempo a medida que cambian sus circunstancias de vida.
Siempre hay otras alternativas: la terapia de pareja, ser abierto y honesto con su pareja y trabajar para mejorar la relación, incluso la separación o el divorcio. Un hombre debe tener opciones que no impliquen arruinar su integridad, la de su pareja o la de sus hijos. Sin embargo, saber por qué engañó puede ser útil en términos de no repetir este comportamiento en el futuro.


Referencia:
http://www.goodreads.com/book/show/29440862-out-of-the-doghouse



Algunos efectos de la coincidencia social son de corta duración


A menudo, existe una fuerte presión social para que los juicios y las creencias de las personas se ajusten a la de los individuos que le rodean. Puede ser difícil ser la única persona en un grupo que exprese una opinión divergente.


alumnos en clase

Muchas veces, la gente prefiere expresar una opinión más cercana a la de los demás, posiblemente como una forma de encajar mejor en el grupo.


¿Cuál es el impacto a largo plazo de esta convergencia?

No es fácil estudiar esta cuestión, en parte porque es difícil establecer situaciones en las que las personas no estén de acuerdo. Pero el investigador Keith Kendrick, profesor de la Universidad de Cambridge, exploró este tema utilizando juicios sobre atractivo facial.
En dicho estudio, los participantes (200 personas, todos heterosexuales y de ambos sexos) evaluaron en una pantalla de ordenador el atractivo de diversas caras humanas del sexo opuesto en una escala de 1 (muy poco atractivo) a 8 (muy atractivo).

Un día después, los participantes volvieron a hacer la misma tarea, con la diferencia que ahora se les dijo que aparecería en pantalla un número, que era la calificación promedio de todos los demás participantes. En la mayoría de los casos, la calificación que aparecía en pantalla estaba entre dos puntos más arriba o más debajo de lo dado por cada participante. Esta misma tarea se volvió a repetir tres días, una semana y tres meses después del primer estudio.

Lo que hallaron los investigadores fue que las caras que puntuaron como más atractivas en la sesión original (la primera, sin nota promedio) fueron percibidas como menos atractivas en la segunda sesión (con nota promedio a la vista) cuando la calificación del grupo era menor que la calificación del participante.
Sin embargo, este efecto se produjo sólo en la segunda y tercera sesión (1 y 3 días posteriores a la primera sesión). Una semana más tarde no hubo una influencia significativa de la calificación del grupo en el puntaje del participante. Este mismo resultado se pudo observar también en la última sesión, tres meses después a la primera prueba.


Este resultado sugiere que cuando la gente percibe una opinión que se desvía de la suya, hay una pequeña tendencia a revisar su opinión en la dirección del grupo. Sin embargo, estos efectos son pequeños y de corta duración. Después de aproximadamente 3 días, la influencia del grupo parece haber desaparecido.

Por un lado, sugiere que simplemente estar expuesto a los juicios de otras personas una vez, no necesariamente tiene una influencia a largo plazo en las creencias del individuo. Por otra parte, la gente ve muchas caras cada día, por lo que no está claro por qué los juicios de grupo sobre el atractivo deben tener un impacto a largo plazo en las creencias de la gente. En contraste, las creencias políticas o las creencias sociales pueden ser más susceptibles al impacto de otras personas.
Sin embargo, esto también refleja un cambio a corto plazo de las opiniones privadas en detrimento de una complacencia pública transitoria.


Referencia:
http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0956797614532104



El apego al trabajo está vinculado a la relación con nuestro padre en la adolescencia


Es sabido que los niños con padres que trabajan duro tienden a tener un compromiso con el trabajo más fuerte. Pero el nuevo estudio publicado en el "Journal of General Psychology" es uno de los primeros en investigar si la relación con nuestros padres en el pasado está relacionada con nuestra actitud y enfoque para trabajar en la adultez.


hijo padre trabajo

Un grupo de investigadores de la Universidad de Groninga (Países Bajos) encontró algunas correlaciones pequeñas pero estadísticamente significativas.
En particular, el enfoque de los hombres hacia el trabajo parecía estar vinculado con la calidad de la relación en la adolescencia que tuvieron con sus padres, pero no con sus madres.

Los autores del estudio encuestaron a casi 4.000 personas, incluyendo 1526 hombres con una edad media de 47 años y 2291 mujeres con una edad promedio de 44 años.
Los participantes respondieron a una cantidad de cuestionarios que evaluaban la calidad de la relación con sus padres en diferentes etapas de la vida.

En general, hubo una correlación no muy extensa pero estadísticamente significativa entre el nivel de las relaciones adolescentes de los participantes con sus padres y su actual compromiso y ética de trabajo. Los investigadores descubrieron que la relación entre los varones y las mujeres con sus padres (pero no con sus madres) se correlacionaba con su enfoque actual del trabajo. Mientras tanto, la ética de trabajo de los hombres se correlacionó con la calidad de sus relaciones pasadas con sus madres y padres, pero aún así, la responsabilidad laboral de la madre no ejercía influencia.

"Estos hallazgos sugieren que los padres influyen en los valores de trabajo de manera diferente y que la relación con el padre es más central para el desarrollo de los valores en el campo laboral de los niños y niñas que la relación con la madre", dijo la psicóloga Monique Leenders, una de las responsables de la investigación. “Es el padre el que más a menudo tiene trabajos fuera del hogar, dicha situación puede tener un mayor impacto en sus hijos posteriormente, en la vida laboral durante la adultez".


Los resultados mostraron que, en general, las personas con una relación más positiva con sus padres tenían una orientación laboral más efectiva y un compromiso hacia el trabajo más fuerte. Una relación positiva con el padre tuvo una mayor influencia en estos aspectos del trabajo que una relación positiva con la madre, particularmente para los hombres. En cambio, el apoyo de ambos padres y la calidad de la relación de la pareja ejercieron influencia más bien en las mujeres.

Otra implicación importante en la interpretación de este estudio, no mencionada por los investigadores, es el papel de los efectos genéticos. Aunque es tentador especular sobre el modelado de roles de los padres, cualquier transmisión aparente de la ética de trabajo de una generación a la siguiente, es en gran parte probable que esté relacionada con la herencia de los genes asociados con la escrupulosidad.


Referencia:
http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00221309.2016.1258386



¿Piensan los estudiantes universitarios muy diferente al resto de la población?


Existe en el ámbito científico un refrán que dice "los biólogos tienen a sus cobayas de laboratorio y sus moscas de la fruta, y los psicólogos tienen a los estudiantes".
Ocurre que una gran cantidad de investigaciones sobre ciencia del comportamiento se lleva a cabo con jóvenes universitarios con la suposición de que es seguro generalizar a partir de estas personas, al resto de la población. Existen algunas razones de sentido común para pensar que esto podría ser un problema, es decir, que hacer sólo investigaciones con estudiantes (por lo general personas adultas jóvenes) que asisten a una universidad podría sesgar los resultados.


estudiantes

Ahora, un estudio reciente publicado en "PLOS One" muestra algunos ejemplos en que los estudiantes difieren del resto de la gente, lo que significa que es más complicado averiguar si es apropiado extrapolar los hallazgos en los estudiantes al resto de la gente como un todo.

Los investigadores de la Universidad de Cardiff, Paul Hanel y Katia Vione, utilizaron datos recopilados de más de 86 mil personas (incluyendo 6352 estudiantes) de 59 países como parte de la "World Values Survey". Querían observar si los estudiantes diferían de la población general en algunas medidas, como por ejemplo, la personalidad o la confianza en los extraños, y si fuera así, si esto era bastante constante o variado entre países y culturas.
Por ejemplo, si un país era más individualista o colectivista (en cualquiera de los casos sería más fácil anticiparse y tener en cuenta las diferencias entre los estudiantes y el resto de la población al realizar investigaciones).

La "World Values Survey" o "Encuesta Mundial de Valores" es un proyecto a nivel mundial de investigación social que explora los valores y opiniones de la gente de casi 100 países, cómo estos cambian con el tiempo, y su impacto social y político.

De hecho, los investigadores encontraron algunas diferencias notables entre los estudiantes y el público en general, pero estas diferencias a menudo variaban entre países. Por ejemplo, en Colombia los estudiantes tendieron a obtener un puntaje más alto en escrupulosidad que en el resto de la gente, pero en Brasil, ocurrió lo contrario. En el rasgo de apertura a la experiencia, los estudiantes en China obtuvieron calificaciones más altas que el público en general, pero en Pakistán los estudiantes tuvieron calificaciones más bajas. La muestra era también compleja con los valores y actitudes personales de la gente. Por ejemplo, en Nueva Zelanda los estudiantes demostraron un mayor respeto por los ancianos en comparación con el conjunto de la población, pero en Australia se encontró lo contrario.
Dos variables culturales a menudo utilizadas, la capacidad de integración y la autonomía intelectual, no tuvieron grandes diferencias entre ambos grupos en diferentes países.

Hanel y Vione dijeron que sus resultados "apoyan aún más la afirmación de que la generalización de los estudiantes al público en general dentro de la psicología personal y social es problemática, al menos mientras no sepamos qué predice estas diferencias".
Estos nuevos hallazgos son algo inesperados, pero los estudios de este tipo son también muy bienvenidos dado que la dependencia de la psicología con las muestras de estudiantes es poco probable que termine pronto. Crucialmente, cuanto más sabemos acerca de cómo los estudiantes tienden a diferir del público en general, mejor estaremos situados para interpretar nuevos descubrimientos basados en estudiantes de una manera mejor considerada.


Referencia:
http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0168354



Distancias personales, sociales e íntimas al hablar con otras personas


El objetivo de este estudio fue comparar distancias interpersonales en todo el mundo. El análisis, llevado a cabo en 42 países e involucrando a 8943 personas, intentó relacionar distancias sociales, personales e íntimas preferidas junto a una serie de características individuales y culturales.
El estudio indica que las características individuales (edad y sexo) influyen en las preferencias espaciales interpersonales y que algunas variaciones en los resultados pueden ser explicadas por la temperatura en una región dada.


Abrazo entre Angela Merkel y Theresa May

Es realmente incómodo cuando estás charlando con alguien cuya sensación de espacio interpersonal es demasiado cerca. Una opción es realizar un paso sutil hacia atrás, pero ¿qué pasa si el individuo cierra la brecha de nuevo?

Nuestros juicios sobre tales acciones, obviamente, varían con la personalidad de cada individuo -las personas con más ansiedad social tienden a preferir una mayor distancia- y también sobre la naturaleza de la relación que tenemos con la otra parte. Pero la cultura también desempeña un papel.


Para averiguar cómo las distancias interpersonales preferidas varían en todo el mundo, los autores del sondeo publicado en la revista "Cultural Psychology", evaluaron cerca de 9.000 participantes en 42 países y además les pidieron a los participantes que indicaran en un simple gráfico cómo pararse frente a otra persona -ya sea un extraño, un amigo o una relación más íntima- durante una conversación.

Los tres países en los que la distancia mínima preferida de las personas frente a un extraño fueron mayores son Rumania, Hungría y Arabia Saudita (unos 140 cm.); En el lado opuesto países como Argentina, España, Costa Rica, Perú y Bulgaria fueron los cinco países donde las distancias han sido menores (aproximadamente 80 cm.).
Personas de países como Inglaterra, EEUU, Francia o Rusia, estuvieron más cerca del promedio (aproximadamente 1 metro) en términos de preferencias en la distancia al hablar con un extraño.

Como era de esperar, las distancias mínimas preferidas al hablar con amigos o conocidos eran menores, pero el orden de la clasificación entre los países era bastante similar al orden de la distancia con extraños. De esta forma, en los países donde la gente prefería una mayor distancia con extraños durante una conversación, también tendían a preferir una mayor distancia con amigos.

Intrigantemente, esto no fue tanto el caso de la distancia mínima preferida cuando se conversa con una persona cercana o más íntima. Por ejemplo, los rumanos, que recordemos tenían la mayor distancia con un extraño, salieron bastante más adelante (unos 50 cm) en una conversación íntima.
Del mismo modo, los noruegos quedaron cerca del promedio en la distribución en las distancias mínimas preferidas con un extraño, pero mostraban una de las menores distancias físicas (aproximadamente 40 cm) cuando conversaban con alguien cercano.


En prácticamente todos los países, las mujeres y las personas mayores tienden a preferir distancias más grandes en una charla con otra persona.

Los autores del estudio y sus decenas de colegas de todo el mundo también buscaron si las diferencias climáticas podrían correlacionarse con las distancias interpersonales preferidas. Lo que encontraron fue que en los países más cálidos, la gente tendía a mantener distancias más pequeñas cuando conversaba con extraños, tal vez porque las personas se sienten socialmente más cercanas en climas más cálidos. En cambio, cuando se trataba de conversaciones íntimas, eran los países más fríos los que tenían distancias más pequeñas, quizás como una forma de ofrecer calidez.


Referencia:
http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0022022117698039



¿Por qué las personas atractivas tienen relaciones de pareja más breves?


Una serie de estudios proporcionan pruebas convincentes de que las relaciones de pareja de las personas atractivas son más propensas a la ruptura, en parte, porque se interesan más por otras personas, especialmente cuando están insatisfechas con su relación actual.


pareja

La profesora de psicología de la Universidad de Harvard, Christine Ma-Kellams es la autora, junto a un grupo de colegas, de un estudio en el cual solicitaron a un grupo de mujeres que juzgaran el atractivo de 238 hombres de fotos tomadas hace 30 años para los anuarios de secundaria.

Posteriormente, los investigadores accedieron a la web ancestry.com para recabar datos de matrimonios y divorcios de dichos hombres.
Los resultados arrojaron que aquellos que fueron catalogados como más atractivos tuvieron mayor cantidad de divorcios y matrimonios de más corta duración.

A continuación, los investigadores accedieron a los datos de divorcios y matrimonios de los 20 actores y actrices mejor posicionados de la lista de IMDB.com y de las 100 celebridades más poderosas del mundo según Forbes. Se solicitó a un grupo de estudiantes de ambos sexos que evaluaran la belleza física de dichos individuos. Los resultados fueron idénticos: los actores y celebridades (tanto hombres como mujeres) más atractivos tenían más probabilidades de divorciarse y tendían a estar casados por períodos más breves.


¿Por qué el atractivo parece ir de la mano con una mayor probabilidad de ruptura?

Por supuesto, podría haber muchas razones, pero Ma-Kellams y su equipo querían probar un factor en particular: si las personas más atractivas están más interesadas en parejas alternativas.


Es relevante exponer lo hallado en estudios anteriores en el sentido de que una vez que estamos en una relación comprometida, la mayoría de nosotros comenzamos a mostrar ciertos prejuicios que ayudan a sostener esta relación, incluyendo ver a otras personas como menos atractivas que lo que haríamos si estuviéramos solteros. Los investigadores analizaron si las personas atractivas carecen de este sesgo protector.

Más de ciento treinta participantes, casi la mitad de ellos actualmente en una relación de pareja, calificaron que tan atractiva era en una persona del sexo opuesto.

A su vez, los investigadores evaluaron discretamente el atractivo físico de los participantes. Los resultados revelaron una interacción intrigante entre el atractivo propio de los participantes, su estado de relación y las calificaciones que dieron a la persona a evaluar. Los participantes más atractivos tendieron a calificar a la persona como más guapa que los participantes menos atractivos, pero sólo si ellos ya estaban en una relación comprometida. En otras palabras, en lugar de tener un sesgo para minimizar el atractivo de una pareja alternativa potencial, los participantes atractivos en una relación, en realidad, parecían mostrar un mayor interés.

El estudio final de la serie fue similar, pero se le agregó un par de vueltas de tuerca: a algunos participantes les hicieron sentirse más bellos mirando fotos de personas muy poco atractivas antes de calificar su propio atractivo. También los participantes en este sondeo calificaron su satisfacción con su pareja actual. Todos los participantes pasaron luego a calificar el atractivo físico de varias imágenes de personas guapas del sexo opuesto. Los resultados mostraron que los participantes que se sentían físicamente atractivos tendían a calificar a las personas guapas de las fotos como más atractivas, pero sólo si estaban actualmente en una relación insatisfecha.

El sentido común sugiere que las personas atractivas son más propensas a atraer el interés de posibles parejas alternativas. Estos nuevos hallazgos sugieren que además, las personas guapas están más inclinadas que el promedio en interesarse por esas potenciales parejas, especialmente si se sienten descontentas con su relación actual. Esto podría ayudar a explicar el patrón que emerge de estas investigaciones: que ser atractivo tiende a correlacionarse con tener relaciones más cortas y más divorcios.


Referencia:
http://onlinelibrary.wiley.com/wol1/doi/10.1111/pere.12173/abstract



La biología del fracaso


Fuera de algunos deportes, donde se les enseña a los atletas a minimizar el dolor de una derrota, tenemos poca instrucción sobre cómo absorber el fracaso. Por lo general, a los niños se les enseña lo que deben hacer para tener éxito, pero asimilar retrocesos es un factor crítico para cualquier tipo de éxito significativo posterior.


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Hasta cierto punto, hacer frente a los fracasos es parte de nuestra biología. Cuando un animal es derrotado en una contienda por comida o territorio, retrocede y evita un contacto aún más perjudicial.

Este cambio psicológico se debe, en parte, a una disminución en la producción de testosterona para el perdedor (mientras que la testosterona aumenta en el ganador, haciéndolo más confiado y beligerante). Un cambio similar se produce en los seres humanos en respuesta a ganar o perder. En estudios realizados con jugadores de tenis se encontraron los mismos patrones en los cambios de testosterona, tanto para ganadores como perdedores y en ambos sexos.

Una apreciación de tales cambios psicológicos en otras especies como consecuencia de ganar y perder, nos ayuda a entender por qué un patrón de fracasos repetidos amenaza el bienestar de la salud de una persona.


El peaje psicológico de sentirse derrotado

La mayoría de los problemas psicológicos son causados (o agravados) por eventos estresantes, no hay gran misterio sobre este fenómeno. Por ejemplo, podemos ver lo que ocurrió con prisioneros en guerras como las de Vietnam o Corea, donde muchos fueron sometidos a un gran abuso psicológico: una especie de lavado de cerebro en el que se inducía al individuo a criticar a su propio país con fines de propaganda. Posteriormente, las víctimas permanecían en sus camas incapaces de hacer esfuerzos, muchos de ellos morían en los días posteriores sin causas fisiológicas evidentes.

Los investigadores descubrieron posteriormente que los animales expuestos a choques eléctricos impredecibles e incontrolables desarrollaron una condición similar a la depresión clínica, conocida como indefensión aprendida. El impacto de los resultados repetidos y desagradables sobre los cuales el animal no tenía ningún control le enseñó que estaba desamparado en dicha situación. Esencialmente renunciaban a la posibilidad de que cualquier cosa que hicieran podría aliviarles el sufrimiento.

Experiencias muy traumáticas, tales como ser asaltado violentamente, pueden crear un temor paralizante a salir de casa. La mayoría de las personas superan esos temores mientras aprenden que pueden salir de nuevo sin ser atacados. Para algunos, sin embargo, ese miedo no se desvanece.

Del mismo modo, problemas cotidianos como la dificultad para pagar cuentas o problemas de salud recurrentes pueden fomentar ansiedad y una incapacidad de sentirse esperanzado de cara al futuro. Por esta razón, las personas que crecen en la pobreza, con una corriente de experiencias desagradables e incontrolables pueden sufrir más ansiedad, depresión o esquizofrenia, las cuales se ven agravados por eventos negativos.

Pero, por supuesto, no todo el mundo sucumbe y los psicólogos han estudiado a los individuos resistentes para obtener pistas sobre lo que marca la diferencia.


Rebotar después de fracasar

Por lo menos existen dos rasgos que ayudan a las personas a recuperarse de una caída, el primero es el optimismo temperamental (esa característica que poseen algunas personas de nunca verse derrotadas), la otra es la sociabilidad. Por ejemplo, los niños de contextos desfavorecidos que son más propensos a participar en actividades comunitarias, tienden a ser más resistentes.

Pero no todo el mundo tiene el temperamento o las experiencias formativas positivas que lo hacen relativamente impermeables a los golpes de la vida. Sin embargo, hay mucho que uno puede hacer para disminuir la adversidad. La mayoría de estas técnicas de sentido común son bien conocidas y, en realidad, preceden a la psicología científica:

  • Vive en el presente y disfruta de lo que está disponible ahora, ya sea una comida o la lluvia golpeando en una ventana. Si nuestro enfoque estuviera solamente en el presente, nadie sufriría del temor de una condena inminente, que es la esencia de la ansiedad clínica.
  • Nada fortalece nuestra resistencia a los problemas como una buena noche de sueño. Dormir es el eliminador de problemas más efectivo, ya que durante esas horas, el cerebro hace una relegación selectiva de recuerdos.
  • Ayudar a otros. Cuando lo hacemos, el enfoque de atención se desplaza de nosotros (y los problemas actuales) a las necesidades de los demás.
  • Ejercicios de respiración y otras técnicas de relajación ralentizan la respiración corporal y reducen al mínimo la ansiedad y la angustia. Por supuesto, tales enfoques no resuelven problemas prácticos estresantes, sino que simplemente controlan las reacciones corporales a ellos. Dominar un método de relajación es una manera de estar preparado para enfrentar la adversidad.
  • Mejorar la condición física mediante ejercicio moderado aumenta la robustez psicológica. El ejercicio eleva el estado de ánimo, aquellos que están físicamente en forma tienen una ventaja adicional para hacer frente a una frustración.

Al igual que los pugilistas expertos, no podemos detener los golpes que vienen, pero podemos desplegar muchas técnicas eficaces para minimizarlos.


Referencia:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16483890



¿De qué manera compartes tus buenas noticias?


Cuando recibes una buena noticia ¿a quién se la cuentas? ¿Llamas por teléfono a tus mejores amigos? ¿La comentas a través de las redes sociales? ¿Te felicitas delante de alguien que sabes que no disfruta de la misma suerte? ¿O te la guardas para ti?


niño

Según una investigación publicada en la revista "Journal of Differences" las respuestas a estas preguntas pueden decir algunas cosas acerca de ti.


El estudio

La investigadora de la Universidad de Houston, Cara Palmer y un grupo de colegas reclutaron a más de 250 estudiantes universitarios para analizar esto. Como primer paso, se realizó un cuestionario de personalidad a los voluntarios. A continuación se les pidió que recordaran como habían actuado durante los últimos eventos positivos, por ejemplo, la obtención de una buena nota en la universidad o haber sido invitados a una fiesta, y la manera en que habían compartido con otras personas dicha novedad.


A grandes rasgos, se encontraron tres grupos: las personas que divulgaban la noticia a un número muy reducido de gente (1 a 3 personas, no más), aquellos que compartían la novedad con amigos y familiares, y aquellos que compartieron la noticia con todo el mundo mediante distintas vías (teléfono, redes sociales, etc.).

Las mujeres de la muestra (más a menudo que los hombres) dijeron que probablemente harían alguna de las primeras dos opciones. Un rasgo de personalidad agradable y tener más empatía también se asociaron con la divulgación de buenas noticias.

Otra manera de difundir que los investigadores analizaron fue si los participantes se vanagloriaban sobre el evento o alardearon delante de alguien susceptible a ser envidioso. El alardear se considera normalmente un comportamiento masculino, sin embargo, las tasas generales de jactancia fueron bastante similares entre ambos géneros.

A pesar de ello, el equipo de Palmer profundizó el análisis para hallar diferentes clases dentro de este mismo grupo y se encontró que algunos hombres mostraban una propensión a ser catalogados como presuntuosos o fanfarrones, cuyas formas de divulgación de noticias eran poco comunes, casi el 30% de los hombres entraba en esta categoría frente a sólo el 5% de las mujeres.


Independientemente del sexo, los fanfarrones tendían a ser menos agradables y conscientes: esto es coherente con la idea de que para presumir se tiene que ser insensible a las reacciones de otros y no tener cuidado suficiente para restringir sus decisiones, y de esa forma evitar conflictos en el futuro.

El último tipo de difusión que los investigadores estudiaron fue el intercambio de eventos en las redes sociales. El equipo de Palmer esperaba encontrar efectos de género aquí, ya que las mujeres pasan más tiempo en sitios como Facebook que los hombres, pero en este conjunto de datos no había diferencias de género. En términos de personalidad, los investigadores encontraron que aquellos que compartieron más de este tipo de noticias en las redes sociales, puntuaron más alto en narcisismo en el cuestionario previo.

La extraversión desempeñó un pequeño papel en estos hallazgos: se correlacionó con la capitalización de la noticia. Esto es consistente con la experiencia de ser receptor de buenas noticias de un amigo extrovertido: los estudios muestran que dichas personas, muchas veces, comienzan a experimentar este tipo de noticias más positivamente.

La comunicación de buenas experiencias es, al menos en forma moderada, beneficioso para nuestra salud psicológica y bienestar. La jactancia, por el contrario, puede generar resentimiento y ostracismo. La próxima vez que quieras compartir algo muy positivo que te haya sucedido, piensa en lo que estás tratando de sacar de esto y si tu público realmente necesita saberlo.


Referencia:
http://psycnet.apa.org/journals/jid/37/4/250/



La mirada de la mujer en la evaluación del cuerpo femenino


Las investigaciones muestran que cuando las mujeres heterosexuales observan el cuerpo de otras mujeres, tienden a pasar una mayor cantidad de tiempo mirando las cinturas, caderas y pechos, como si evaluaran cuánto atraerían a los hombres.


mujeres

Dicha afirmación es consistente con la "teoría de la selección de pareja", la cual argumenta, entre otras cosas, que las mujeres han desarrollado estrategias para monitorear potenciales rivales en el amor. Sin embargo, los psicólogos están interesados en este tema, no sólo desde una perspectiva evolutiva, sino también porque las mujeres que se sienten insatisfechas con sus cuerpos y que son vulnerables a desarrollar trastornos alimentarios, pueden estar especialmente ocupadas comparando su cuerpo con otros y, potencialmente, exacerbando sus ansiedades.

Algunos estudios sugieren que las mujeres con insatisfacción corporal y/o trastornos alimentarios prestan demasiada atención a los cuerpos de las mujeres delgadas.
Sin embargo, no se sabe mucho acerca de cómo las mujeres sanas y confiadas se comportan cuando miran a otras mujeres, ni si su atención está influenciada por los sentimientos sobre sus propios cuerpos.


La investigación

Un grupo de investigadores de la Universidad Lincoln (Reino Unido) solicitó a 33 mujeres heterosexuales participar del estudio. A todas ellas se les colocó un equipo de rastreo ocular mientras observaban mujeres de diferentes tallas corporales, desde la 6 hasta la 18. La talla 6 de Reino Unido equivale a la 34 de Europa y a la 2 de Estados Unidos, mientras que la 18 es equivalente a la 46 y 14 respectivamente. Las modelos usaron tanto ropa ajustada como suelta.

En un cuestionario anterior las participantes calificaron el nivel de satisfacción con sus propios cuerpos (separado por cara, cintura, pecho, cadera, brazos y piernas), además lo investigadores también registraron el índice de masa corporal (IMC) y el talle de las prendas que vestían.


En general, las participantes pasaron más tiempo mirando la cintura y las caderas de las modelos. En segunda posición, pasaron la misma cantidad de tiempo mirando la cabeza, el pecho y las piernas, y en menor medida, los brazos.

En cuanto a las calificaciones de atractivo, las participantes calificaron a las modelos más delgadas como más atractivas y las mujeres de la talla 18 como menos atractivas. Pero "más delgado no es necesariamente más atractivo", señalaron los investigadores, ya que el talle 6 fue calificado como menos atractivo que el 8, 10 y 12. Las participantes dieron a las mujeres más delgadas las mismas clasificaciones de atractivo independientemente de si llevaban ropa ajustada o suelta, pero calificaron a las mujeres de talle 12 y mayores como más atractivas si llevaban ropa ajustada que cuando llevaban ropa suelta.

Sin embargo, no hubo relación entre la satisfacción corporal de las participantes y las cantidades relativas de tiempo que pasaron mirando las modelos que consideraban más o menos atractivas. Esto puede ser debido a que las participantes eran en general confiadas de sus propios cuerpos y tenían, en promedio, un IMC saludable. A pesar de ello, en estudios anteriores sí se había podido observar un claro sesgo de visualización en mujeres con baja satisfacción corporal y trastornos de alimentación.

No obstante, las participantes de la investigación actual que reportaron menor satisfacción con alguna parte en particular de sus cuerpos, cuando miraban a las modelos, cuanto menos satisfacción sentía con esa zona, más la observaban en las modelos. Por el contrario, cuanto más satisfechas estaban con un área de su cuerpo, menos tendían a mirarla en las modelos. Es decir, la autosatisfacción con una zona del cuerpo significa que la necesidad de comparar esa región se reduce.

Independientemente de sus índices de satisfacción corporal, los investigadores también encontraron un patrón general para las participantes con pechos más pequeños: pasaron menos tiempo mirando el área del pecho de las modelos. Parece que tener un tamaño más pequeño de pechos puede resultar en una evitación inconsciente de ver esa área en otras mujeres, posiblemente para preservar la autoestima. Pero también se encontró lo contrario: las mujeres con IMC más alto pasaron más tiempo mirando las piernas de las modelos delgadas, lo opuesto a un hábito protector. Según los autores, las comparaciones ascendentes ocurren cuando hay un intento de mejora saludable.

Para terminar, quizás algunos lectores puedan sentir que una investigación de este tipo corre el riesgo de alimentar la tendencia de nuestra cultura a objetivar el cuerpo de las mujeres. En su defensa, el estudio ha destacado varios patrones interesantes en cómo ellas ven y valoran los cuerpos de otras mujeres, cada uno de los cuales podría ser seguido por otra investigación futura para potencialmente mejorar la comprensión de cómo y por qué, para algunas personas, la insatisfacción corporal puede convertirse en un problema psicológico serio.


Referencia:
http://link.springer.com/article/10.1007/s00426-015-0726-1



¿Por qué no hacemos lo que sabemos que nos hace felices?


Lograr y mantener la felicidad puede ser difícil, especialmente cuando las personas no participan de actividades que saben que la facilitan.


mirar tv

Muchas personas, sobre todo en los países desarrollados, tienen una vida relativamente cómoda, sin embargo, no se sienten felices. Algunos investigadores del comportamiento humano manifiestan que este fenómeno se debe, en parte, a que los individuos pasan demasiado tiempo libre en actividades pasivas, como mirar televisión, navegar por Internet, etc. en lugar de involucrarse en tareas activas y psicológicamente exigentes como cocinar, realizar ejercicios físicos o desarrollar alguna actividad artística. Es decir, tareas que permiten la oportunidad de experimentar el flujo energético, esa coyuntura en la que nuestras habilidades se satisfacen con las exigencias del desafío.


Las actividades dinámicas requieren reglas, competencia y una cierta inversión de energía; se ha demostrado que este tipo de tareas promueven la felicidad en el largo plazo, mucho más que las actividades pasivas de baja o nula inversión energética.

Un nuevo estudio publicado en el "Journal of Psychology" examina esta cuestión. ¿Nos damos cuenta de que perseguir actividades más activas y desafiantes nos hará más felices en el largo plazo? Si es así, ¿por qué entonces optamos por gastar tanto tiempo libre en actividades que son agradables en el momento, pero poco probable que nos traigan una felicidad duradera?


La investigación

A través de dos estudios relacionados, investigadores de la Universidad de Colorado encuestaron a unas 300 personas (ambos sexos, edad promedio 34 años) que visitaban asiduamente sitios como Amazón Mechanical Turk, es decir, webs que promueven realizar diferentes actividades, algunas pasivas, como ver películas o escuchar música y otras activas como realizar actividades artísticas, por ejemplo, pintar.

Específicamente, los participantes debían valorar lo agradable, esforzado o desalentador que consideraban realizar determinadas actividades, así como la frecuencia con la que participaban en algunas de ellas en una semana normal. Los participantes también debían identificar las actividades que consideraban más y menos conducentes a una felicidad duradera.

Hubo un patrón claro en las respuestas de los participantes: identificaron a las actividades de más actividad física como más asociadas con la felicidad duradera, pero dijeron que pasaron mucho más tiempo en actividades pasivas, basadas en la relajación, como mirar la televisión.

Analizando sus otras opiniones, el factor clave que parecía disuadir a los participantes de participar en actividades más dinámicas, es que tienden a ser vistas como particularmente desalentadoras y menos agradables, a pesar de estar asociadas con una felicidad duradera. Cuanto más desalentadora era una actividad, menos se emprendía (por el contrario, y para sorpresa de los investigadores, el esfuerzo percibido de la actividad no parecía ser un impedimento).

Los autores consideran a esto como una paradoja de la felicidad: sabemos qué tipo de actividades nos traerán una felicidad duradera, pero porque las vemos como desalentadoras o menos agradables (en el momento) elegimos pasar mucho más tiempo haciendo actividades pasivas en nuestro tiempo libre.


Referencia:
http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17439760.2017.1279209



Neurociencia y marketing: el cerebro como pronosticador de ventas


Todos sabemos que para que un producto llegue al mercado, por lo general, viene precedido de una estrategia de marketing previa. Comúnmente, estas campañas están basadas en encuestas a consumidores, por ejemplo, que producto es el que más gusta en una cata de varios artículos similares, o cuál anuncio publicitario parece más atractivo.


neuromarketing

Pero estos trabajos muchas veces son imperfectos, de hecho, no son pocas las empresas que han fracasado después de millonarias campañas de marketing. Ocurre que los encuestados pueden no decir la verdad o sencillamente no ser plenamente conscientes de sus propias preferencias.
Es por ello que las empresas (sobre todo las de alimentos y bebidas) han fijado sus esperanzas en una nueva arma que parece ser prometedora: la resonancia magnética funcional (fMRI).

La idea es que en algún lugar del cerebro existe una región (o una combinación de regiones) que influyen en la decisión de compra. La esperanza del neuromarketing es que se pueda encontrar dicha región, para registrar su actividad cuando vea un producto o un anuncio y luego predecir que tan bien ese producto se venderá. Hasta ahora, el éxito ha sido limitado. Pero un reciente estudio desarrollado en la Clínica Universitaria Eppendorf (Hamburgo) parece haber encontrado algo importante.


La investigación

Los investigadores mostraron seis anuncios diferentes de una barra de chocolate de la marca "Duplo" a 18 mujeres sanas mientras se sometieron a fMRI. En los anuncios, la barra de chocolate se presentó con diversas presentaciones: junto a la cara de una mujer, una pareja, un grupo de personas, en dos manos, en dos manos y un lema adicional, y junto a un cepillo de dientes (el cepillo de dientes estaba destinado a servir como una condición de control).

Los investigadores midieron la actividad cerebral durante los anuncios en ocho regiones cerebrales que se cree que participan en la toma de decisiones de compra. Luego establecieron una fórmula que valoraba las áreas clave como el núcleo accumbens y la corteza orbitofrontal medial más fuertemente que otras, que se esperaba que tuvieran menos influencia. Incluso algunas áreas, como la corteza prefrontal dorsomedial, fueron valoradas negativamente, ya que una mayor actividad en estas regiones haría una compra menos probable. El equipo ideó entonces un valor de pronóstico de ventas de fMRI para predecir las ventas de la barra de chocolate. Después de la exploración, a las mujeres se les preguntó qué anuncio les gustó más.

A continuación, los investigadores clasificaron los seis anuncios de diferentes maneras: de acuerdo con el pronóstico de la resonancia magnética, según las preferencias de las mujeres y de acuerdo con las ventas reales de un supermercado donde la barra de chocolate se vendió acompañado de una pantalla que mostraba alguno de los seis anuncios, uno cada semana. En total se registraron más de 63 mil clientes, de los cuales 317 compraron las barras de chocolate.


El pronóstico basado en fMRI fue un predictor sorprendentemente exacto de las ventas, mientras que las respuestas de las mujeres se desempeñaron bastante mal. Los dos anuncios que mejor rindieron en el supermercado (barra de chocolate delante de un grupo y al lado de una mujer) también predijeron que eran los más exitosos por el valor de las ventas de fMRI. En cambio, el anuncio más apreciado por las opiniones de las participantes (manos sin texto) fue uno de los menos exitosos, junto con el de la pasta de dientes.

Este estudio destaca cómo una investigación de mercado basada en neuroimagen (y con grupos relativamente pequeños) podría un día predecir con fiabilidad las ventas de productos a gran escala.
Queda la incógnita de si dar acceso a las empresas a este tipo de tecnología y datos podría significar un riesgo o un abuso para los consumidores, y si por tanto, no debería ser regulado.


Referencia:
http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1053811916301410



Metáforas: entre el orden semántico y el caos


Una vez Walt Whitman preguntó: "¿Te sientes orgulloso de entender el significado de los poemas?". Hoy sabemos que el ejercicio neuronal que implica el procesamiento de las metáforas justificaría tal sentimiento de orgullo.


libro

Como fórmula para cultivar la creatividad necesaria para escribir poesías, el poeta francés Arthur Rimbaud recomendó una "larga y sistematizada desorganización de todos los sentidos". Mientras que la receta de Rimbaud era, en gran parte, una defensa del estilo de vida bohemio que él persiguió, los recientes estudios conductuales y cognitivos del procesamiento del lenguaje creativo proporcionan un gran apoyo al papel de la "desorganización sistematizada" en la escritura poética (y en otros esfuerzos creativos del lenguaje).

Durante los últimos años, Yoed Kenett, profesor de la Universidad de Pennsylvania, ha estudiado el procesamiento de metáforas tomadas de la poesía en comparación con las metáforas convencionales, expresiones literales y pares de palabras sin relación.

Ya sea que tengamos o no el hábito de leer poesía, todos usamos metáforas prácticamente todos los días de nuestras vidas. Pero ¿qué ocurre si nos encontramos con una descripción Shakesperiana como ser "ver caras de personas como pétalos sobre una rama húmeda y negra"? Frente a esta comparación sorprendentemente inusual, casi podemos sentir que nuestro cerebro cambia a un modo en que trata de darle sentido a la frase. Este cambio en los "engranajes", la diferencia entre la forma que procesamos las metáforas no convencionales y la manera en que procesamos el lenguaje literal y las metáforas convencionales, es lo que Kenett ha investigado.


Es una percepción ampliamente sostenida de que el hemisferio derecho del cerebro está más involucrado con ciertos tipos de creatividad. La base de esta apreciación es que los dos hemisferios cerebrales codifican información semántica de diferentes maneras. Los mecanismos del hemisferio derecho "son altamente sensibles a las relaciones semánticas lejanas e inusuales", mientras que los mecanismos del hemisferio izquierdo "se centran fuertemente en algunos significados de palabras estrechamente relacionadas, mientras que suprimen los significados distantes e inusuales".

La investigación de Kenett ha demostrado que el hemisferio cerebral derecho está más implicado en el procesamiento de metáforas nuevas y no convencionales que el hemisferio izquierdo. Pero contrariamente a la noción de que tal creatividad lingüística es puramente un fenómeno del cerebro derecho, su investigación indica que el procesamiento exitoso de metáforas no convencionales es una cuestión de división de trabajo entre los dos hemisferios, un esfuerzo colaborativo.

Citando dificultades en el procesamiento semántico que ocurren cuando una de las redes hemisféricas opera en relativo aislamiento de la otra, Kenett propone una "unión semántica de rigidez-caos" que se extiende entre los dos hemisferios.
En el extremo hemisférico izquierdo se encuentra un "procesamiento semántico hiper-rígido y basado en reglas", como es característico de las personas con síndrome de Asperger. En el extremo hemisférico derecho se encuentra una "activación semántica caótica y excesiva", como es característica de las personas con esquizofrenia. De acuerdo con la noción de la creatividad del cerebro derecho, uno podría esperar que las personas en el extremo derecho tengan más éxito en el procesamiento de lenguaje creativo no convencional, pero la investigación de Kenett con metáforas muestra todo lo contrario. Las personas en ambos extremos tienen dificultades para procesar nuevas metáforas, aunque por razones muy diferentes. Cuando se le presentan dos pares de palabras o frases -una metáfora novedosa de una poesía y la otra un par de palabras o frases semánticamente sin relación-, las personas en el extremo "rígido" no pueden distinguir entre ellas porque no ven a ninguna pareja como significativa. Presentados los mismos dos pares de palabras o frases, las personas en el extremo del "caos" también tienen problemas para distinguir entre ellas, pero en lugar de no ver ninguno de los pares como significativo, ven ambos pares, incluyendo el par semánticamente no relacionado.

Kennet utilizó distintas investigaciones para determinar que el exitoso procesamiento de los usos metafóricos (y otros usos creativos del lenguaje) requiere de una "integración semántica" entre los dos extremos. El "sistema semántico basado en reglas" del hemisferio izquierdo facilita el procesamiento rápido de significados literales o metáforas altamente convencionales. Pero cuando se enfrenta a relaciones semánticas "distantes e inusuales", como las metáforas no convencionales, el sistema más rígido del hemisferio izquierdo requiere de un "sistema neural de cortesía que sea capaz de hacer frente a las alteraciones de las reglas".

El tipo de creatividad lingüística involucrada en el procesamiento de metáforas, entonces, no es un fenómeno de "cerebro izquierdo" ni de "cerebro derecho".
Para dar sentido, o más bien para encontrar el sentido interior, el lenguaje creativo requiere de una integración entre la rigidez de uno y el caos del otro. O como dijo Rimbaud, se requiere una "desorganización sistematizada" tanto para escribir poesía como para leerla.


Referencia:
http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fnhum.2014.00511/full#B30



Viajar puede inducir a las personas a romper reglas morales


¿Puede la exposición a otras culturas inducir a una mayor flexibilidad con el cumplimiento de las reglas, incluso con la moralidad? Según una reciente investigación, esto es probable.


viajar

Es sabido que viajar o vivir en el extranjero se ha asociado con un menor juicio hacia otros grupos (raciales, religiosos, etc.) y también a una mayor flexibilidad cognitiva, lo que puede llevar a una mayor creatividad.
Pero los autores de un reciente estudio desarrollado en la Universidad de Columbia teorizararon acerca de que esta misma flexibilidad podría extenderse a otros terrenos, como la moralidad. La hipótesis era que experimentar muchos códigos morales distintos puede llevarnos a cuestionar los nuestros.


El estudio

En la investigación, los autores realizaron un cuestionario a más de 600 personas sobre sus hábitos de viajes antes de proporcionarles una tarea en un ordenador que consistía en una serie de preguntas de cultura general. En dicho cuestionario se les dijo a los participantes que debido a "un fallo del sistema informático" se debía presionar la barra espaciadora del teclado después de ver cada pregunta, para evitar que la respuesta también se viera en la pantalla. Los autores del estudio grabaron las veces y el momento en que cada persona presionaba la barra espaciadora.

Los resultados marcaron que aquellas personas que viajaban frecuentemente eran, en promedio, las que más tendían a hacer trampa. Este efecto permaneció incambiable entre diferentes variables como el sexo, nivel de educación, edad o estatus socioeconómico. En el caso específico de la edad, los autores reportaron que el efecto es particularmente robusto en estudiantes de secundaria, estudiantes universitarios y adultos de mediana edad.

Incluso se encontró una fuerte correlación entre la cantidad de países visitados y hacer trampa: las personas que más códigos morales diferentes habían experimentado fueron los que más observaron las respuestas en el ordenador. La cantidad de tiempo pasado en el extranjero no parecía ser relevante.

Los investigadores también tomaron en cuenta los niveles de corrupción en cada uno de los países que los participantes habían visitado (según lo determinado por el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia International), esto determinó que era una exposición a una mayor cantidad de diferentes culturas, y no a la exposición a culturas particularmente corruptas, lo que se relacionó con un mayor nivel de trampas en el cuestionario.


Un sondeo posterior demostró, además, que los participantes que más países habían visitado, en promedio, tenían opiniones más permisivas hacia ciertos actos éticos, como tratar de no pagar por algunas cosas, ya sea que los hechos fueran cometidos por ellos o por otras personas.

Todo esto sugiere que los participantes que más viajaron habían recogido un rastro de relativismo moral de sus viajes, quizás a través de la exposición a una amplia variedad de marcos morales. Los viajes a otras culturas parecen permitir a la gente romper ciertas reglas mentales, pero también algunas éticas. Cabe aclarar que las dimensiones del efecto fueron bastante pequeñas dentro del total del estudio, lo que significa que las consecuencias en la vida real son poco probables que sean drásticas. Pero a medida que los viajes internacionales se vuelven cada vez más comunes, incluso para jóvenes que recién están formando sus puntos de vista éticos, sería interesante tener estas consideraciones en cuenta.


Referencia:
http://psycnet.apa.org/journals/psp/112/1/1/



El poder de las cábalas: calman la ansiedad y aumentan el rendimiento


El tenista ‘Rafa’ Nadal jamás pisa las líneas de la cancha cuando entra a la pista, también es conocido por el orden en que alinea las botellas de agua y las toallas, por no hablar de su ritual de saque que más de una vez ha causado molestias en los rivales.


rafa nadal

Un partido crítico o una importante entrevista de trabajo pueden generar tal ansiedad que termine saboteando nuestras esperanzas. Es por ello que mucha gente adopta diferentes cábalas para calmarse, desde llevar algún amuleto hasta ponerse una determinada prenda de vestir. Muchos artistas de primer nivel las utilizan antes de un espectáculo.
Recientemente, una investigación ha determinado que aproximadamente la mitad de las personas tiene una cábala o ritual para momentos que sabe que serán tensionantes.


La investigación

El estudio, llevado a cabo por el ‘Harvard Business School’, invitó a 250 voluntarios a participar del sondeo. Una de las pruebas consistía en cantar una canción en público (ninguno de los participantes era cantante profesional ni aficionado). Se les preguntó a cada uno si tenía alguna cábala para un momento de mucha tensión, aproximadamente la mitad respondió afirmativamente.

Usando una muñequera para medir el pulso y la frecuencia cardíaca de los voluntarios después de cada actuación, los investigadores encontraron que quienes cumplieron con su cábala disminuyeron la frecuencia cardíaca casi a niveles normales, a diferencia de quienes no hicieron nada que, en promedio, tuvieron un pulso y frecuencia cardíaca más alta de lo normal.
La ansiedad auto-reportada también era reducida. Además, los participantes que realizaron cábalas produjeron un canto de mejor calidad en términos de tono, volumen y duración de la nota. No solo se sentían bien, incluso algunos mejoraron de acuerdo con pruebas de canto hechas previamente.

El siguiente estudio examinó si el ritual es efectivo en cualquier situación desafiante, o específicamente en contextos que provocan ansiedad. En este caso se les dio a los participantes un conjunto de problemas matemáticos, pero los autores del estudio les dijeron a algunos que se trataba solo de un "divertido rompecabezas matemático". Mientras que a otro grupo les expresaron que era un "test de Coeficiente Intelectual muy difícil".
Sólo el segundo grupo mostró un mejor desempeño después de realizar una cábala, lo que sugiere que el alivio de la ansiedad es clave.


¿Cómo nos tranquilizan este tipo de rituales? La definición dice que las cábalas son "rutinas fijas con un significado simbólico". Seguramente sean también una circunstancia de expresión emocional, lo que a su vez nos lleva a reducir el estrés.

En un estudio realizado hace unos años se les hizo escribir a un grupo de personas una secuencia fija de números. A algunos participantes se les dijo que era un procedimiento cognitivo para mejorar el rendimiento. Sin embargo, cuando a otros participantes se les dijo que era sólo "un comportamiento aleatorio" mostraron menos efectividad en pruebas posteriores que cuando el comportamiento fue explícitamente etiquetado como ritual, lo que confirma que la significación simbólica es un componente importante del efecto.

Técnicas más modernas para el manejo de la ansiedad como la escritura expresiva o la terapia cognitiva conductual son partes de la caja de herramientas de la psicología moderna y pueden aparecer como reemplazos de las cábalas. Pero como dice la psicóloga Allison Brooks "aunque algunos pueden catalogar a las cábalas como irracionales, aquellos que las practican generalmente superan a los escépticos en una medida por encima de la media".


Referencia:
http://www.hbs.edu/faculty/Pages/item.aspx?num=51401



Ser inteligente conduce a más razonamiento crítico pero no a conclusiones correctas


Generalmente asumimos que las personas inteligentes deberían tomar buenas decisiones. Pero la investigación nos dice que la gente inteligente puede ser tan buena razonando lógicamente que muchas veces llegan a la conclusión que ellos quieren, que puede no ser la correcta.


inteligencia

¿Se está calentando la tierra? ¿Causan autismo las vacunas? ¿Es segura la energía nuclear? Las evidencias científicas son bastante claras con respecto a estas preguntas. Sin embargo, muchas personas (entre ellas, algunas con alto coeficiente intelectual) se niegan a aceptar los resultados de la ciencia.

Ocurre que las personas inteligentes parecen estar más sesgadas que el promedio en este tipo de preguntas. Esto lleva a estos individuos a ser particularmente propensos a rechazar pruebas. Muchas veces son tan eficaces en su razonamiento que fácilmente pueden llegar a la conclusión que ellos desean.

He aquí un ejemplo: Uno de mis colegas es una persona que sigue de cerca el debate sobre el calentamiento global. Es inteligente, lee y es crítico. También rechaza el consenso científico. No está convencido de que el mundo se esté calentado. Además, está bastante seguro de que si el mundo se está calentando, los humanos no tenemos nada que ver con eso. Aparentemente, este caso no es excepcional.

¿Por qué tanta gente inteligente rechaza el consenso científico sobre el calentamiento global? Se puede pensar que, simplemente, no confían en algunas de las personalidades que alertan sobre este tema. También se podría argumentar que algunas personas por motivos religiosos rechazan la evolución, por tanto, también muchas teorías científicas.
Pero la evidencia proporciona otra posibilidad: ser inteligente es parte del problema.


Inteligencia vs conclusiones

En el año 2013 un grupo de investigadores de la Universidad de Yale indagó varias posibles explicaciones de por qué tanta gente inteligente no está de acuerdo con el cambio climático. Al principio pensaron que aquellos que eran más conservadores eran más propensos a rechazar ciertos argumentos científicos o mostrar más dificultades con el razonamiento crítico. Pues bien, no se encontraron diferencias en las habilidades de razonamiento crítico entre conservadores y personas más liberales.

A continuación, buscaron si las personas que rechazaban el cambio climático eran simplemente aquellas que tenían menos capacidad para evaluar pruebas. Es de esperar que con un mejor pensamiento crítico y mayor aptitud para la consideración de evidencia, la gente llegue a un consenso. Pero encontraron lo contrario: un razonamiento más crítico derivó en una polarización más extrema en sus posturas.

Y no se trata sólo del cambio climático, en otros estudios se halló el mismo patrón con respecto a las opiniones sobre los riesgos asociados con el uso de la energía nuclear y las vacunas. Por ejemplo, en un estudio realizado en 2014 en la Universidad de Duke, investigadores brindaron profusa información a padres asegurando que las vacunas no causan autismo (que no lo hacen, en realidad). Pero los padres de mayor Coeficiente Intelectual que previamente creían que las vacunas podían causar autismo, no solo no cambiaron de opinión sino que utilizaron su propia información para respaldar aún más sus posturas.

Las personas inteligentes son realmente buenas en el razonamiento crítico. Pero como la mayoría de la gente, estos individuos también tienen un conjunto de creencias y posturas (políticas, religiosas, etc.) que les lleva a apoyar más fuertemente la posición consistente con sus convicciones generales. Es decir, ser inteligente permite evaluar y rechazar más vehementemente pruebas inconsistentes con su punto de vista. Por tanto, la inteligencia nos puede hacer mejores en apoyar nuestras conclusiones, pero no necesariamente en conducirnos a la respuesta correcta.


Referencia:
http://www.nature.com/news/why-we-are-poles-apart-on-climate-change-1.11166



Los niños y la importancia de las tareas manuales


En el pasado, hacer tareas en el hogar como lavar platos o barrer, era una parte integral de la vida del niño. Pero en las últimas décadas esto ha cambiado.


niño limpiando

En la actualidad, gracias a los avances tecnológicos y también a la tendencia de criar a nuestros hijos de una manera más liberal y menos dirigida, es cada vez más difícil ver niños haciendo algún trabajo doméstico. ¿Es esto una buena tendencia o algo que deberíamos desalentar?


Un poco de historia

Hasta casi mediados del siglo XX, los niños eran percibidos por sus padres como una fuerza más de trabajo. Su labor era significativa tanto para la familia como para la economía del hogar. El éxito de un niño en la vida, en gran medida, estaba determinado por lo bien que entendían el comercio, la ganadería o cualquier otro emprendimiento familiar, ninguno de los cuales había sido aprendido en la escuela. La escuela era comúnmente percibida como algo "extra", no crucial en la vida, el decir, el conocimiento "vital" era el transferido por los padres y otros miembros de la familia a los niños.

Pero en los últimos 60 años, aproximadamente, las familias fueron liberando (al menos en las sociedades más desarrolladas) a los más jóvenes del trabajo en casa, para de esa forma darles más oportunidades de estudio y diversión.

Al mismo tiempo, la educación superior también se fue generalizando. El éxito en los estudios creció de forma importante y, gradualmente, los resultados escolares se fueron convirtiendo en una parte fundamental del desarrollo.
De esa forma, el trabajo manual prácticamente desapareció de la vida de muchos niños. Por un lado, se puede percibir esto como un signo de un mejor nivel de vida, pero por otro lado nos podemos hacer una interesante pregunta: ¿Es bueno que los niños de hoy apenas conozcan algún trabajo manual?


Niñez y autoestima

Para ser feliz, cada niño debe sentir que pertenece a algún lugar: familia, ciudad, sociedad, etc. También necesita saber que es útil y necesario para las personas que le rodean. La experiencia dice que, si bien el éxito académico es importante para su autoestima, un niño no necesita ser el mejor de su clase, pero sí necesita sentir que es bueno en algo.

Ahora, a menos que se tenga algún talento específico (artístico, deportivo, etc.), la mayoría de las actividades donde los niños pueden experimentar éxito o fracaso tienen lugar en la escuela.
Aunque cada vez se hace más hincapié en que las evaluaciones escolares no evoquen sentimientos de fracaso constante, esto es justamente lo que perciben los niños con aptitudes académicas por debajo del promedio. Antes, en particular estos niños, fundaban su autoestima a partir de sus habilidades manuales y ayudando a su familia. Muchas veces, estas habilidades también constituyeron la piedra fundamental de su futura profesión. En cambio, en los tiempos que corren se carece de esta coyuntura, incluso habiendo oportunidades para ciertas habilidades manuales, hay escasez de manos expertas.

Que los niños realicen una cantidad razonable y segura de tareas manuales de ayuda en el hogar debe seguir siendo una parte integral de la crianza. Su beneficio radica no sólo en el desarrollo de buenos hábitos de trabajo, sino también en la adquisición de experiencia y destrezas en diversas actividades que ayudarán al desarrollo de una personalidad equilibrada y de sus habilidades motoras y sociales. Además, para los niños menos aptos académicamente, es una oportunidad para hacer algo en lo que pueden ser muy buenos, eso ayudará a apuntalar su autoestima.

Los niños de antaño sabían que quizás no podían resolver una ecuación matemática o hacer un impecable dictado, pero también sabían que podían pintar hábilmente una valla, plantar un árbol o ayudar a su familia en la preparación de la comida, lo que les daba otra perspectiva social y profesional, más allá del éxito en la escuela.



El gusto por el humor negro se relaciona con una mayor inteligencia


La comprensión del humor requiere de una cierta dosis de agilidad mental, ya que es necesario reconocer cambios repentinos de significados, o de apreciar una mezcla de contextos que generalmente no van juntos.


humor

Una nueva investigación de la revista 'Cognitive Processing' ha examinado si la inteligencia juega un rol en la apreciación del humor negro, ese estilo de chistes que se toman con sorna y doble sentido temas como enfermedades, la muerte o las discapacidades.
En consonancia con investigaciones anteriores vinculadas a la inteligencia con la apreciación de bromas, los participantes que más disfrutaban de chistes gráficos basados en humor negro también obtuvieron puntajes más altos en coeficiente intelectual verbal y no verbal.


La investigación

Un grupo de investigadores de la Universidad Médica de Viena (Austria) solicitaron a 156 participantes (promedio de edad 33 años, 80 hombres y 76 mujeres) que calificaran la comprensión y el ingenio de 12 dibujos de humor negro realizados por el reconocido dibujante y humorista alemán Uli Stein.
Los participantes también completaron pruebas básicas para determinar su Coeficiente Intelectual (CI) y contestaron un cuestionario que daba una pauta a los autores sobre el estado de ánimo, tendencias agresivas y antecedentes educativos de cada individuo.


Basados en la comprensión y apreciación de las caricaturas de humor negro, se identificaron tres grupos distintos entre los participantes. Por cierto, la edad y el género no parecieron ser factores relevantes.

Un grupo mostró el mayor nivel de entendimiento de humor negro, estas mismas personas obtuvieron los puntajes más altos en coeficiente intelectual verbal y no verbal. También tenían un mejor nivel de educación y, en general, puntuaron bajo en agresión y mal humor. Esto encaja con investigaciones anteriores que mostraron que el sentido del humor tiene cierta correlación con el Coeficiente Intelectual (CI), pero refuta la creencia común de que las personas que les gusta el humor negro tienden a ser agresivas, incluso en algunos casos, propensas al sadismo.

Un segundo grupo mostró una comprensión moderada y menor placer con el humor negro. Estas personas tenían, en general, puntuaciones promedio en inteligencia pero mostraban un estado de ánimo más negativo y mayor nivel de agresividad. Así que, opuesto a lo que se podía esperar, esta investigación no encontró evidencia de que las personas agresivas disfruten más del humor negro. Mientras tanto, el tercer grupo mostró una moderada comprensión y preferencia por el humor negro, en líneas generales estas personas tenían puntuaciones promedio en inteligencia verbal y no verbal, un humor positivo y puntajes moderados a bajos de agresividad.

Los autores del estudio dijeron que esto sugiere que el procesamiento del humor negro es una "tarea compleja de procesamiento de información", y que esta investigación fue consistente con estudios anteriores que sugieren que un bajo estado de ánimo altera la percepción del humor.
Al parecer, se necesita cierta cantidad de inteligencia, buen humor y calma para reconocer y disfrutar de la "ficción lúdica" del humor negro.


Referencia:
http://link.springer.com/article/10.1007/s10339-016-0789-y



¿Piensas más de forma analítica o intuitiva?


Hace un tiempo se vio en las redes sociales un ejercicio matemático que decía así: Una barrita de chocolate y un caramelo cuestan 1.10 Euros en total. El chocolate cuesta 1 Euro más que el caramelo ¿Cuánto cuesta el caramelo?

pensamiento analítico intuitivo

Si su respuesta fue "10 céntimos", usted respondió como la mayoría de la gente, ya que pensó de forma intuitiva. Si en cambio tu respuesta fue "5 céntimos", felicitaciones, eso significa que has hecho el esfuerzo de pensar analíticamente y obtuviste la respuesta correcta.

En realidad, todos somos pensadores intuitivos, es decir, al resolver problemas y tomar decisiones en nuestra vida diaria, generalmente dejamos que nuestras emociones nos guíen. Y eso es algo bueno, porque la intuición ha sido perfeccionada durante la evolución de la especie para ayudarnos rápidamente y casi sin esfuerzo a obtener resultados lo suficientemente buenos.

Sin embargo, en algunos casos, la intuición nos hará equivocar, el ejercicio del chocolate y el caramelo es sólo un ejemplo.
Debido a que el pensamiento intuitivo es el modo predeterminado en los seres humanos, la mayoría de las personas dan una contestación de forma "rápida", que a veces da como resultado una respuesta incorrecta. En cambio, algunos están dispuestos a hacer el esfuerzo de pensar de una manera analítica.

Es importante no entender a los pensadores intuitivos y analíticos como dos tipos diferentes de personas, ya que todos somos capaces de razonar de ambos modos. Simplemente, algunas personas se han acostumbrado a pensar más analíticamente.
Aquellos individuos que se desempeñan en campos como la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas tienen años de formación en el pensamiento analítico. Pero incluso estas personas pueden ser desviadas por sus intuiciones, especialmente cuando trabajan en problemas fuera de su área de especialización. Del mismo modo, las personas altamente intuitivas pueden ser persuadidas a pensar analíticamente bajo las circunstancias adecuadas.


Consecuencias del pensamiento analítico e intuitivo

Existen algunas derivaciones significativas en la vida de las personas que tienden a razonar más de una forma que de otra. La religión es un buen ejemplo. Todas las creencias religiosas se basan en intuiciones. O sea, muchas personas están adoctrinadas con creencias y prácticas de una determinada religión desde la infancia, aceptando esas enseñanzas como verdades obvias. Sin embargo, aquellos que piensan analíticamente, en algún momento comienzan a detectar inconsistencias lógicas en esos principios religiosos y terminan cuestionando la fe inculcada en la infancia.

Generalmente, las personas habituadas al pensamiento analítico también tienden a ser más escépticas con respecto a creencias sobrenaturales o paranormales. Además, son más propensos a cuestionar afirmaciones que, si bien no son sobrenaturales, no se terminan de reconciliar con una visión lógica. Por ejemplo, cuestionan las teorías de la conspiración. Del mismo modo, adoptan una postura de desconfianza hacia las medicinas alternativas.

En cambio, las personas que tienden a pensar de forma intuitiva son más propensas a ayudar, incluso a un costo considerable para sí mismos. Esto no quiere decir que las personas analíticas sean más egoístas o codiciosas, sin embargo, en los intercambios sociales tienden a evaluar los potenciales beneficios para sí mismo y para los demás, y ayudan con mucho gusto cuando beneficia a los demás y al mismo tiempo no tiene un costo muy elevado para ellos.

Las personas que se guían por un pensamiento intuitivo tienden a considerar a los comportamientos que personalmente les resultan repulsivos, como inmorales para todos. Por ejemplo, un varón heterosexual puede considerar a la homosexualidad inmoral porque él lo considera para sí mismo como un acto desagradable. Sin embargo, las personas que piensan de forma analítica tienden a hacer juicios morales en términos de la pregunta "¿a quiénes perjudica?", es decir, si dicho comportamiento no perjudica a nadie, entonces no es inmoral.

Esto nos merece una reflexión: En muchos países, en sólo un par de décadas, la opinión de la gente sobre uniones de personas del mismo sexo pasó de abrumadoramente negativa a abrumadoramente positiva. ¿Se debe esto a que, al menos en algunos casos, el ser humano está pensando cada vez más de forma analítica y menos de manera intuitiva?


Referencia:
http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0963721415604610