Metáforas: entre el orden semántico y el caos


Una vez Walt Whitman preguntó: "¿Te sientes orgulloso de entender el significado de los poemas?". Hoy sabemos que el ejercicio neuronal que implica el procesamiento de las metáforas justificaría tal sentimiento de orgullo.


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Como fórmula para cultivar la creatividad necesaria para escribir poesías, el poeta francés Arthur Rimbaud recomendó una "larga y sistematizada desorganización de todos los sentidos". Mientras que la receta de Rimbaud era, en gran parte, una defensa del estilo de vida bohemio que él persiguió, los recientes estudios conductuales y cognitivos del procesamiento del lenguaje creativo proporcionan un gran apoyo al papel de la "desorganización sistematizada" en la escritura poética (y en otros esfuerzos creativos del lenguaje).

Durante los últimos años, Yoed Kenett, profesor de la Universidad de Pennsylvania, ha estudiado el procesamiento de metáforas tomadas de la poesía en comparación con las metáforas convencionales, expresiones literales y pares de palabras sin relación.

Ya sea que tengamos o no el hábito de leer poesía, todos usamos metáforas prácticamente todos los días de nuestras vidas. Pero ¿qué ocurre si nos encontramos con una descripción Shakesperiana como ser "ver caras de personas como pétalos sobre una rama húmeda y negra"? Frente a esta comparación sorprendentemente inusual, casi podemos sentir que nuestro cerebro cambia a un modo en que trata de darle sentido a la frase. Este cambio en los "engranajes", la diferencia entre la forma que procesamos las metáforas no convencionales y la manera en que procesamos el lenguaje literal y las metáforas convencionales, es lo que Kenett ha investigado.


Es una percepción ampliamente sostenida de que el hemisferio derecho del cerebro está más involucrado con ciertos tipos de creatividad. La base de esta apreciación es que los dos hemisferios cerebrales codifican información semántica de diferentes maneras. Los mecanismos del hemisferio derecho "son altamente sensibles a las relaciones semánticas lejanas e inusuales", mientras que los mecanismos del hemisferio izquierdo "se centran fuertemente en algunos significados de palabras estrechamente relacionadas, mientras que suprimen los significados distantes e inusuales".

La investigación de Kenett ha demostrado que el hemisferio cerebral derecho está más implicado en el procesamiento de metáforas nuevas y no convencionales que el hemisferio izquierdo. Pero contrariamente a la noción de que tal creatividad lingüística es puramente un fenómeno del cerebro derecho, su investigación indica que el procesamiento exitoso de metáforas no convencionales es una cuestión de división de trabajo entre los dos hemisferios, un esfuerzo colaborativo.

Citando dificultades en el procesamiento semántico que ocurren cuando una de las redes hemisféricas opera en relativo aislamiento de la otra, Kenett propone una "unión semántica de rigidez-caos" que se extiende entre los dos hemisferios.
En el extremo hemisférico izquierdo se encuentra un "procesamiento semántico hiper-rígido y basado en reglas", como es característico de las personas con síndrome de Asperger. En el extremo hemisférico derecho se encuentra una "activación semántica caótica y excesiva", como es característica de las personas con esquizofrenia. De acuerdo con la noción de la creatividad del cerebro derecho, uno podría esperar que las personas en el extremo derecho tengan más éxito en el procesamiento de lenguaje creativo no convencional, pero la investigación de Kenett con metáforas muestra todo lo contrario. Las personas en ambos extremos tienen dificultades para procesar nuevas metáforas, aunque por razones muy diferentes. Cuando se le presentan dos pares de palabras o frases -una metáfora novedosa de una poesía y la otra un par de palabras o frases semánticamente sin relación-, las personas en el extremo "rígido" no pueden distinguir entre ellas porque no ven a ninguna pareja como significativa. Presentados los mismos dos pares de palabras o frases, las personas en el extremo del "caos" también tienen problemas para distinguir entre ellas, pero en lugar de no ver ninguno de los pares como significativo, ven ambos pares, incluyendo el par semánticamente no relacionado.

Kennet utilizó distintas investigaciones para determinar que el exitoso procesamiento de los usos metafóricos (y otros usos creativos del lenguaje) requiere de una "integración semántica" entre los dos extremos. El "sistema semántico basado en reglas" del hemisferio izquierdo facilita el procesamiento rápido de significados literales o metáforas altamente convencionales. Pero cuando se enfrenta a relaciones semánticas "distantes e inusuales", como las metáforas no convencionales, el sistema más rígido del hemisferio izquierdo requiere de un "sistema neural de cortesía que sea capaz de hacer frente a las alteraciones de las reglas".

El tipo de creatividad lingüística involucrada en el procesamiento de metáforas, entonces, no es un fenómeno de "cerebro izquierdo" ni de "cerebro derecho".
Para dar sentido, o más bien para encontrar el sentido interior, el lenguaje creativo requiere de una integración entre la rigidez de uno y el caos del otro. O como dijo Rimbaud, se requiere una "desorganización sistematizada" tanto para escribir poesía como para leerla.


Referencia:
http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fnhum.2014.00511/full#B30



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